El equipo cayó en su visita a Huerta de Valdecarábanos en un partido de tú a tú donde no fuimos lo suficientemente efectivos, y que tuvo emoción hasta que llegó el tercer gol, fruto de una injusta tarjeta roja.
Este pasado sábado viajamos a Huerta con la convicción de ser uno de esos días marcados en rojo en el calendario.
Sabíamos de la dificultad de la cita, y en cuanto el balón echó a rodar se vio un auténtico partidazo entre dos equipos que se jugaron de tú a tú. Los nuestros dominaron los primeros diez minutos, pero el equipo local se sacudió la presión y después de varios avisos que Gonzalo interceptó llegaron dos goles en un minuto que ponían el partido cuesta arriba.
Los chicos de Castillo, lejos de hundirse, siguieron luchando y encontraron la recompensa en un buen gol de Houssam, que estaba siendo uno de los hombres destacados.
A la vuelta de vestuarios seguimos compitiendo y gozamos de un palo y una ocasión muy clara que no acertamos a marcar, y que posteriormente nos penalizaría.
El partido, precioso en la pista y con un ambiente increíble en la grada, se acabó en el momento en el que el árbitro decidió expulsar a Houssam por una doble amarilla en una jugada que no vio. Compró la simulación, a pesar de haber dejado contacto durante todo el partido, y nos dejó en inferioridad. Antes de los 2 minutos para recuperar al quinto jugador encajamos el tercer gol y a pesar de que seguimos peleando, la buena actuación del portero y una férrea defensa no nos permitieron hacer gol, y a falta de poco encajamos el 4-1 definitivo.
Derrota que no nos aleja del camino: seguir creciendo y seguir peleando por estar arriba.
Queda mucho y este equipo no se rinde nunca.